miércoles, 21 de enero de 2009

¿Ánde estábais ese día?

¿Qué día..? ¡Pues el 21 de enero de 1972!

Era la primera vez que yo tenía conciencia de lo que era un año nuevo… Tal vez por ello a mi el año 1972 me parecía un número tan redondo…

Me hacía… ¡como más mayor!

Yo imaginaba... “pues Franco seguirá mandando en España en este Nuevo año 1972 ..¿qué digo? También mandará cuando sea mayor...” Pero el tener un año con otro número me hacía pensar en lo que eso molaba: pronto ese mismo año, tendría 6 años en lugar de cinco, así que por fín ya sería mayor. A mi padre a lo mejor le daba por comprarse un 124 con cuatro puertas y, oye… ¿quién sabe? a lo mejor la cigüeña se pasaría por segunda vez por mi casa.

Imaginaba que toda España era igual, llana y sin montañas, con carreteras, que todos los barrios y ciudades eran como el poblado de bloques de ladrillo donde yo vivía; todos, menos los pueblos de Valencia, que tienen playa “papá, cuando tengas vacaciones ¿iremos a conocer el mar?”

Estaba convencido de que, con el metro, se llegaba a Sevilla (lo cual era cierto... porque hay una estación de metro con ese nombre), porque toda España era igual y lo que era distinto era Francia: “Seguro el color del aire en el extranjero es distinto al de España”.

Mucha imaginación tienen y han tenido siempre los pequeños sobre el tiempo presente y el futuro pero… Yo no imaginaba de ningún modo qué podría estar pasando en otro pueblo de España.

... meeec!!! fallo técnico. No era España, estaba pasando en esa ciudad que se llama Francia ( yo era muy pequeño para saber lo que significaba "Francia-Capital-París" aunque, bien sabía lo que pasaba cuando volaba su cigüeña.

Aquel día del recién estrenado año, una hespéride tomó para sí los néctares más deliciosos, los más ácidos y dulces, de las tierras gallegas, galas y valencianas, se descolgó del árbol, con su piel de color naranja, con su sonrisa del color de la piel que hay entre la pulpa y la corteza, y con su inagotable zumo, sabroso zumo con el se dedicó a endulzar al todo el mundo por doquier, a la vez que empezó a repartir a diestro y siniestro gajos en forma de sonrisas.

Un buen día quiso pasarse por aquí, y se sentó en la primera fila de butacas. Como venida del tronco de un gran árbol, se convirtió en “tronca”. y desde entonces, de vez en cuando, vuelve al teatro. Ha visto encarnarse a la diosa Minerva, vio renacer a Eresma, vio a Sena hacer realidad su sueño a orillas del gran río, escuchó como el sonido de un violin llegaba a las entrañas de un vientre materno... presenció milagros y repartió buena parte de ellos. Nació un día en que yo, niño aún, ni siquiera era capaz de imaginar la enorme dicha de su nacimiento.

Muchas felicidades, tronca.

Wikipedia: Tronco.-“de forma muy coloquial, puede referirse también, exhortativamente, a un amigo o compañero”.

1 comentario:

Sylvie dijo...

Tras recibir tu mail del suerteluna, me habia quedado con ganas de volver por tu teatro.Ahora que he tenido un ratito tras acostar a Luna, he entrado y me he vuelto a maravillar de este post tan precioso que escribiste hace casi 2 años.Uf...cuantas cosas han pasado desde entonces!!!.Aun asi, quiero que siempre tengas claro, que mi cariño por ti no pasará nunca.Un abrazo enorme y feliz fin del 2011.