Mostrando entradas con la etiqueta zinquing. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta zinquing. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de febrero de 2008

Ocho


Este meme lo retransmitió la linda Euchy. El orden de los deseos no implica un orden de prevalencia.

Reglas:

1. Cada jugador comienza con un listado de ocho cosas que quiere hacer antes de morir, no importa las que sean, pero ocho.

2. Hay que escribir esas ocho cosas en su blog, junto con las reglas del juego.

3. Hay que seleccionar a ocho personas más, invitarlas a jugar y anotar sus nombres o el nombre de su blog.

4. Es importante no olvidar dejar un comentario desde donde nos invitaron a jugar.

Voy pa’llá:

Uno.- caminar cien kilómetros de golpe todos los veranos. Conseguir ser ligero como una pluma, ágil como un rebeco.
Dos.- dejar de vivir atrapado en un cuerpo que no se corresponde con mi espíritu… conseguir tener un culo como el de merak. (espero que no sea algo con lo que sólo se nace).
Tres.- cantar alguna canción sin provocar que llueva.
Cuatro.- ser el padrino cercano de alguna criatura.
Cinco.- limpiar mi jardín de hojas caídas y quemar todas las hojas arrancadas en mi calendario.
Seis.- llegar a tiempo de coger el último tren. Perderme entre la multitud de los seres que siempre consiguen aquello por lo que luchan.
Siete.- volver a besar de nuevo, una vez al mes o, si eso es mucho pedir, dos veces al año.
Y Ocho.- encontrar una tarde a euchy en la playa con ropa blanca fresquita y un sombrero.

Tenía más: aprender a no caerme en la nieve,… perder el miedo al carro… pero… en fín, eran ocho.

jueves, 10 de enero de 2008

puedo salir, puedo seguir



Tengo que volver hacia atrás; de nuevo a des-andar un largo camino que atraviesa un macizo montañoso. Tendré que hacer noche y no llevo útiles de montaña, pero estoy seguro de que me defenderé…

Antes de retroceder, paco me recuerda que dejó guardado su saco de dormir y mi funda de vivac en aquella oquedad, al pie de la montaña del desfiladero.

Cuando llego al lugar, aún de día, avisto la entrada al refugio. Y entro arrastrándome boca arriba por el estrecho agujero por el que se accede a la entrada de la gruta. No lo hago con mucha comodidad ¡Cawen10… cada vez me cuesta más agacharme!

La luz que se cuela por ese agujero es suficiente como para mantener el suelo de la caverna iluminado, y aún envuelto en su reflejo puedo ver, junto al saco y un macuto, a Isaac sentado en una losa, y amasando una pelota de arcilla.

- No necesitas el saco para nada – me dice Isaac-; eres un tío duro y además no hay tiempo que perder, continúa antes de que te quedes frío.

Sus palabras me motivan… Chocamos los nudillos con los puños cerrados (saludo metalero) y me dispongo a salir, ya plenamente confiado, hacia el exterior…
.. y al deslizarme, noto que me estoy quedando encajonado en la estrecha salida, cada vez más pegado a las paredes, de modo que mi propio cuerpo tapona el paso de la luz. Arrastrarme por el interior de esas paredes con recovecos y salientes resulta ser una tarea dificultosa pero, poco a poco, lo voy logrando.
“¡¡Aysssss!!... Tengo que empezar a tomar medidas serias…” pienso mientras recuerdo los guarismos con que últimamente me insulta mi báscula de baño. Tanta navidad festiva es lo que tiene…

Consigo salir al fín. Aunque desde el primer momento he estado seguro de poder hacerlo, ya se me estaba paseando por la imaginación el apurado panorama de quedarme encajado en la roca.
Desde que entré han pasado sólo un par de minutos y, al salir al exterior, veo que casi ha anochecido. La figura de la reina del cielo, la luna creciente, se puede ver nítida; su fría luz blanca pinta las rocas de un tono claro y un brillo tenue… ese es el camino que debo seguir, hasta el Polideportivo de Colmenar Viejo.

...Y de súbito, despierto; no quiero ni mirar el reloj porque quisiera volver a dormirme para descansar… Recreándome en esas familiares sensaciones de verme envuelto por la roca, noto como pasan y pasan los minutos. Entonces enciendo la luz: son las cinco de la mañana… Tengo una sensación, que no desaparece, de estar plenamente despierto y despejado
... hasta que, en el momento de sonar el despertador, me siento realmente cansado y somnoliento… la madrugada del martes, 8 de enero de 2008, ya ha llegado a su fin.

Hacía tiempo que no recordaba aquellos paseos nocturnos por las galerías que surcan el corazón de la montaña, cualquier montaña, o incluso el subsuelo abandonado de la ciudad, cualquier ciudad. Todos esos episodios fueron subconscientemente inspirados por la aventura que cuatro montañeros protagonizamos en algún día - o noche, qué más da - de octubre de 1999. en el lugar de La Célebre Cueva del Reguerillo, en Patones. Nuestras largas horas inmersos en un mundo indescriptible, las dejé relatadas aquí:
http://garaje.ya.com/mmaldom/reguer/regue.htm

Tuvimos suerte; lo planeamos a tiempo porque, a los pocos años, el acceso a las galerías fue sellado…. Nadie puede ya, por iniciativa propia entrar allí: El motivo fue porque hubo dos grandullones que en dos ocasiones distintas se quedaron atascados en el estrecho paso del tubo vertical, y tuvieron que intervenir los cuerpos especiales de montaña para sacarlos de allí, incluso llegando a plantearse la posibilidad de utilizar cargas explosivas…

Hacía tiempo... repito. Pero además, esta vez, ha habido algo más y que nunca me había pasado: en esta reciente madrugada he experimentado esa sensación de aprisionamiento pero, a la vez, de confianza en mí mismo; curioso… pude pasarme el día entero tratando de buscar la explicación a esa sensación espontánea, surgida de la nada pero… preferí continuar el largo camino que aún me queda por recorrer.

No olvidéis leer el enlace que os he dejado, antes de que cierre el acceso a esa web como hicieron las autoridades con la cueva.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Luces al final de un año


Heme aquí en algún lugar de los campos de Teruel; ya es tiempo pasado este primer día de diciembre del año dos mil siete...

No sé cuándo verán la luz estas palabras, porque el tiempo es como la boca de un embudo, tan estrecho que resulta imposible que todo el elixir de la vida fluya hacia el interior de la botella en el momento en que se vierte. En cualquier caso, la luz que alumbrará estas palabras será como siempre, tan tenue como la luz de las velas que decoran este escenario.

Esas dos pequeñas luces, hace unas horas, no eran apenas nada… sólo alguien de vez en cuando se acordaba de sus llamas para quemar unas hojas secas… y aspirar su aroma.
Eran las que menos ruido hacían, las que menos luz daban,… las pantallas del karaoke, del portátil, las lámparas colgantes de la rústica habitación, los fotoflashes de las cámaras digitales… todo lo demás imponía su luz sobre las pequeñas velas y ahora, al final, se han quedado ellas solas, reinando en la oscuridad y en el silencio de la estancia. En mis oídos, en cambio, no hay tal silencio.

Una vez del todo convencido de que Teruel existe, trato de repasar cuántas otras cosas he creído ver pero sin quedar convencido del todo acerca de si existieron de verdad…

Es curioso… en la mayoría de los artículos vertidos este año en el embudo conseguí, sin proponérmelo, que el teatro llegara a ser una especie de reality show…

No conseguí resucitar a la diosa minerva y que descendiera de la divinidad para que dejase plasmadas sus palabras; hubiera sido demasiado pretencioso hacer hablar a una diosa en el mundo terrenal. En cambio, conseguí que a falta de viejas flores, nacieran enormes margaritas en la primavera, al poco de marcharse mi sombra. Conseguí que el violinista de las campanitas del lugar entrara en el teatro para autosorprenderse de su propia magia. Conseguí que apareciera a la luz el rostro del mismísimo hermano lobo mientras danzaba por los montes en busca de nuevos caminos.

El espacio de esta estancia, a la luz de las velas, parece como si se hubiera empequeñecido y engrandecido al mismo tiempo…el teatro sigue siendo pequeño, apartado del bullicio, como aquellos rincones repletos de encanto, desconocidos, inmersos en el viejo casco de las ciudades históricas… Hacía tanto que no cambiaba el chip en tan pocas horas para transportarme en el espacio y el tiempo.

En esta madrugada pienso que quedan un montón de cosas aún por repasar pero… al final, lo que reina es la sensación de que todas las flores son del mismo color, que únicamente dejan fluir su aroma hacia ti cuando diriges tu mirada hacia el espejo… que todos los caminos llevan sólo a uno de los 4 puntos cardinales, y que todas las luces no brillan más que la llama de dos sencillas velas... y ya poco antes del alba, me dispongo a apagar cada llama de esas dos velas; son las seis…

Pasa el tiempo y se aproxima el final de año. El sol, cuando se asoma, lo hace tan sólo durante unas pocas horas… Las luces, guardan el mismo espíritu; lo mismo da que sea una llama, que un conglomerado de luces eléctricas multicolor… el espíritu que las acompaña sigue manteniéndose.



domingo, 9 de septiembre de 2007

Fermoselle, fiesta y lamento



Jueves 23 de agosto de 2007: “Pero hombre ¿cómo te vas a volver ya para Madrid? Pero si lo bueno empieza mañana…” Los camiones y las apisonadoras, mientras tanto, colocaban la arena de río sobre una plaza mayor vestida de madera.

Viernes 24 de agosto de 2007: Arribes del Duero, ganadera y agrícola, es una tierra de tradiciones nacionales profundamente arraigadas, grabadas a fuego en la historia y en el corazón de los labradores de esos campos vinateros y olivareros: Primera mañana de fiesta en su capital…
“En los últimos cincuenta años no ha habido hechos que lamentar…” decía uno de los habitantes del lugar.

La mañana del 24 los animales estaban tranquilos… apenas se movían y permanecían ajenos a su entorno al mirar hacia todas partes, casi impasibles, en pie sobre el pavimento de aquellas calles del pueblo. Los espectadores se lamentaban de ello…

Más tarde, antes de partir, fui a ver a una comerciante para comprar unos dulces
- Los animales han estado extrañamente quietos… - le dije.

La mujer me miraba mientras guardaba un silencio que finalmente decidió romper.
- No te digo nada, hijo. – dijo, con tono y gesto temerosos -. Es preferible así, que la gente se lo pase bien sin que pase nada.

Es en el noroeste de España donde más fama existe por haber personas con facultades paranormales… me pregunto yo si esta buena mujer o sus oídos fueron de alguna forma testigo de un presentimiento…

Sábado 25 de agosto:





Estuve durante varios días pensativo y triste. Por mi mente pasaron miles de contradicciones… demasiadas…

La campana del ayuntamiento es del mismo hierro que las que claman responso en la iglesia.
Demasiado frágil un armazón inexpugnable..
Demasiado cortos los caminos entre la vida y la muerte. Estos últimos a veces, absurdamente adjudicados…
Demasiadas opiniones encontradas… tortura para unos… juego y disfrute con las criaturas del campo, para otros…
Demasiado delgada la frontera entre la fiesta y el dolor.


--- El suceso está mal contado en los informativos.
El animal levantó una madera y por el hueco se coló dentro de un callejón hasta arriba de gente.
La gente escapó por donde pudo, algunos, hacia la arena: pero la arena no es un lugar seguro… A ese muchacho, la fiesta se la pelaba; sólo fue porque iban sus amigos.

No puedo pensar, no quiero.
No quiero ver algo así más veces, me puede… me da muy mal rollo.

domingo, 20 de mayo de 2007

Desear un tiempo suficientemente infinito...

Hoy, al intentar telefonear a una vieja amiga, he sabido que asistía con su familia al teatro: sin pretenderlo, ha conseguido así estar refugiada de la tarde lluviosa… Y yo, casi de un modo similar aunque con otra relación causa efecto…, hoy me encuentro en mi teatro porque no he tenido otra opción que refugiarme de la lluvia….

El pequeño paraíso de hoy domingo, cuyo recorrido tenía ya trazado después de ser catapultado a la realidad al despertar del sueño de levante, era una visita al Retiro, caminando a buen paso por la futura y aún imaginaria vía ciclista…

Supongo que en las otras ocasiones el camino de los cien era lo que le otorgaba toda la magia que se quedaba impresa en mi recuerdo; pero he caído en la cuenta de que esta vez, este año, tal vez, una buena parte de esa magia nace desde antes, en todo el camino previo recorrido y aún por recorrer: Ese largo camino recorrido durante unas pocas semanas por distintos parajes tiene un significado, una vida en sí mismo, un latido que se suma a todo ese sentido que tiene el camino propiamente dicho compuesto por los senderos de los próximos días 9 y 10 de junio.

A pesar de haber vuelto empapado, debido a una repentina y traicionera tromba de agua con viento que me ha hecho tomar la decisión de regresar a casa, aún he confiado en que parte de esa fuerza de la naturaleza se fuese aplacando para, ya más protegido, poder continuar. Pero…¿y por qué querría volver a la lluvia?

Decía un compañero que la lluvia carga el aire de iones con carga positiva, capaces de neutralizar los iones negativos que se acumulaban en nuestro cuerpo, y al liberarse la carga se experimentaba esa sensación de bienestar.

Esta tarde, lo que hice antes de tomar la foto que preside hoy la greyteca, fue pensar apostado frente al ventanal de la terraza… Y pensé en que sin duda sería un gran regalo que parase de llover con tanta energía; entonces tomaría las mountain trail, la capa impermeable y, con ellas, saldría a contemplar las margaritas y las amapolas aún bañadas por la luz y por la atmósfera cargada de humedad… y caminando, me dirigiría a buen paso hacia el cerro para avistar desde allí los nuevos colores, limpios o tiznados por la suave niebla, con los que la tarde lluviosa de esta extraña primavera meteorológica ha salpicado el horizonte y los campos, pintados con una paleta muy distinta de la que suele utilizar el no menos preciado sol de otras tardes cercanas que han parecido mucho más veraniegas…

Pasaba el tiempo y no dejaba de diluviar y, lo que era aún peor: el viento continuaba soplando, manteniéndose recio a rachas… cae la noche y finalmente todo se queda en un simple deseo, ni siquiera una intención…

Quise hoy haber puesto en práctica el arte de caminar para entrenar los cien… quise hacer eso esta tarde durante largo rato y en lugar de ello hoy me veo platicando en el escenario de la greyteca, para esas pocas almas que a la función de hoy asisten… Y no es justo; porque el tiempo debería haber sido lo suficientemente infinito para, sin llegar en ningún momento a dejarme vencer por el agotamiento, haber podido cumplir y hacer ambas cosas cosas…

Y ojalá ayer el tiempo hubiera sido igual de suficientemente infinito allí, a casi trescientos kilómetros… Ojalá la banda de música hubiera seguido tocando desde aquellas escaleras, y las mangueras hubieran seguido regándonos de agua para refrescarnos… Ojalá las luces del histórico castillo hubieran tardado más tiempo en difuminarse en mi memoria… ojalá esos puntos luminosos del firmamento, entre ellos el “contorno pélvico” de la osa mayor que protagonizó mi charla, hubieran sido capaz de permanecer ayer tanto tiempo… tanto como el cuerpo celeste que llevó a los magos al lugar de belén pero…eso tal vez sea un buen tema, un buen argumento, entrañable, para seguir platicando en otra escena.

¿Desearíais estar bajo el agua de la lluvia para preparar mejor un sueño, cuando la contempláis desde el lado interior de la ventana…?

viernes, 4 de mayo de 2007

La sombra de don perfecto

A pesar de que ya no quedaba ningún foco de luz en el escenario, y que las candilejas de mi camerino permanecían apagadas desde hacía rato sin saber cómo iluminarlas de nuevo, caminando junto a los biombos del guardarropa me encontré con mi sombra.

Estaba allí, con los brazos en jarra, y a pesar de que era una sombra, fui capaz de adivinar la forma de su ceño fruncido… sin lugar a dudas me estaba esperando, después de un silencio alterado por el tic-tac del carillón, y me esperaba para dirigirme una soberana reprimenda.

Mi táctica del silencio expectante, al contrario que en otras ocasiones, esta vez sí que dio resultado, y tras unos segundos en que mi mirada lanzaba un órdago a la sombría mirada de mi propia sombra… por fín se rompió el silencio del tic-tac:

- grey… eres un capullo.




Es evidente que es una frase que no invita mucho al diálogo que digamos… así que amenacé a mi sombrío espectro con el órdago de un nuevo silencio:

- un perfecto capullo, grey; sí, eso es lo que eres… nada más.

Cada vez entendía menos el derrotero por el cual mi sombra me quería llevar…

- no te hagas el loco, grey: sabes muy bien que sientescomo si echaras en falta algo, no sólo hoy, sino ayer y antesdeayer: tu vida es un continuo “algo no marcha”,

Mi sombra no me dio tiempo ni a replicar:
- Te niegas a reconocer que la culpa es sólo tuya.
Con esa frase mi sombra me dejó sujetándome la mandíbula para evitar que las palabras, ya sin fuerza, cayesen desde mi boca directamente al suelo …

Mi sombra me invitó a sentarme, pero yo me puse a caminar dejándola atrás…
Mi sombra debió comprender que a lo mejor yo podía tener la culpa de muchas cosas, pero de lo que no tenía la culpa es que yo no lograra entender nada.

Se levantó y me siguió: en un tono más sosegado, me susurró:
- ¿Lo ves?
- ¿qué he de ver? O mejor dicho ¿qué es lo que veo y no sé de qué me hablas?- repliqué al mismo tiempo que yo ya empezaba a comprender que mi sombra quería darme la clave de muchas cosas…
- Tu propia medicina: grey… has tomado una cucharada de tu propio jarabe: tu severidad: has tomado una amarga cucharada y ¿cómo has reaccionado? Pues como era de esperar: te has alejado de mí… confundido.

Contuve la respiración, pero a los pocos segundos, inspiré profundamente para expulsar todo el aire de mi interior: mi propia sombra me tenía cogido por los huevos… y yo, lo mejor que podía hacer era calmarme.

- ¿Nunca te has parado a pensar – me preguntó mi sombra- por qué las gradas del teatro se han quedado vacías mientras tu personaje, encarnado por ti mismo… pronunciaba las frases más bellas de tu papel? …

Una lágrima que llevaba años asomando en mi ojo derecho sin poder escapar, empezó entonces a desquebrajar mi cristalino…

- ¿Por qué? ¿por qué ya nadie quiere venir conmigo a subir montañas? ¡si es lo más bello del mundo! Yo insisto en que cuando vengan conmigo los caminos serán más fáciles y más cortos que los que yo acostumbro a recorrer…

La sombra me respondió:
- no es por la dificultad de esos caminos… es por lo pesado que resulta que se vean obligados a ver con tus ojos, a sorprenderse de todo lo que tú pones en las montañas cuando, no es obligado para ningún mortal que ponga su espíritu por encima de las cumbres, del modo que lo haces tú…

Pensativo, esquivé su oscura mirada.

- ¿Y crees –añadió la sombra - que negándote a practicar los caminos de tus semejantes vas a traerles a recorrer los tuyos?

- Pero es que –respondí- ni siquiera quieren ya que les ayude a recorrer los suyos.

- ¡lógico! - volvió a apuntar la sombra ¿a quién le gustaba oirte insistiendo con enfado que tenían que correr miles a 4:05 en lugar de a 4 y descansar un minuto en vez de un minuto y medio?
- ¿acaso no tenía yo razón? – dije alzándome frente a mi sombra…
- sí, la tenías, -me respondió- pero tu insistencia te la quitaba. Mira, grey: tenías un exagerado sentido de la perfección con los que se hacían llamar “los tuyos”…tenías tanto empeño en que todo lo que hicieran bajo tu batuta fuera de una intachable rectitud, que cualquier observación que les hacías… lo hacías en un tono que inmediatamente era interpretado como una reprimenda, créeme grey, eso cansa… hasta a una sombra.

Pensé durante unos segundos y dije a mi sombra algo cuya respuesta me gustaría oir…
- Pero… nunca fuí así de insistente con las damas… fui delicado como si tomara en mis manos una flor… ¿por qué todas dejaron de mostrarme sus pétalos de repente?

La sombra pareció buscar en su pensamiento, y después dijo:
- Porque los pétalos de una flor son muy delicados… pueden aunque los movimientos de tus manos sean medidos con delicadeza… pero no les gusta que un día te muestres insensible ante el perfume que emana de su interior. Su perfume es la forma de expresar lo que sienten y, si por tu empeño en asir perfectamente sus pétalos ignoras dicho perfume… entonces dejan caer sus pétalos sin más.


Comprendí cada uno de esos tres ejemplos y además, durante un minuto de silencio en el que el sonido del tic-tac volvió a apoderarse de mi camerino, llegué a comprender que había otros tres millares de ejemplos en los que mi comportamiento, mi perfección como regla transferible a mis semejantes, me habían llevado a la más infrahumana del las situaciones posibles: a la soledad.

- Es demasiado alto el precio de mi error… no entiendo por qué el mundo es tan imperfecto… – Esto fue lo único que supe decir a mi sombra.

- ¿Lo ves…? -dijo mi sombra-:¿Por qué entonces pretendes ser tú aún más perfecto que el propio mundo…? ¡Si sabes que por naturaleza eso es imposible!

- ¿Podré, al menos, alguna vez recuperar esas flores… cuyos pétalos he roto?

- Las flores – me respondió- son lo que son porque son un regalo de la vida… nunca florecen porque tú se lo pidas: sólo florecen por sí solas, espontáneamente, nunca se les ha de pedir que florezcan y mucho menos, que renazcan… sólo depende de ellas.

El tic-tac se hizo más lento de repente; las luces del camerino se iluminaron, y mi sombra entonces desapareció… tal vez, según pensé, marchó al escenario a encender de nuevo los focos. Limpié mi rostro e inspiré profundamente para despejar mi nariz: tal vez pronto iba a necesitar estar despejado para poder percibir el perfume de una flor de pétalos renovados…, aquella que más despedazada terminó por culpa de mi "perfecta" insensibilidad.

Gracias por volver a mi teatro, los que habéis vuelto.

lunes, 9 de abril de 2007

...al mundo perecedero.

De nada sirve creer en pasados imposibles… las huellas marcadas sobre la nieve siempre acaban siendo borradas cuando vuelve a nevar´.


- Imagen del 23 de febrero de 2005 en el Paseo de la Ermita, Aravaca (Madrid)

Por ello no cabe lamento alguno si las huellas no quedaron en su día convenientemente marcadas, indelebles en el tiempo, o si los restos fecales, “fruto” de las traiciones del destino, quedaron suficientemente enterrados.

El tiempo apremia a seguir buscando nuevos caminos para recorrer, aún con la amenaza de que no quedará huella en ellos.

Nunca fui lo que quise: nunca quise lo que fui… pero ello no supone ahora ninguna tragedia, porque el simple hecho de poder decirlo, significa que el tiempo me ha otorgado la preciada medalla de la supervivencia.

No sabe uno nunca en qué momento y lugar puede encontrarse con el principio de una nueva era… por ello nunca debe haber una página de la propia vida que se quede sin desmenuzar. Pero…¿buscando qué? ¿la piedra filosofal? ¿continuar con el ciclo vital de nacer-crecer-amar…? A estas alturas tal vez el objeto de la búsqueda ya no sea lo que más importe ni, por tanto, el dónde, el cómo,… ni el cuándo,… ni el porqué… Lo importante en sí es el hecho de buscar y, para ello, caminar, ver, oír, escuchar… porque los tesoros suelen asomarse a tu luz caprichosamente en la forma y en la coordenada menos imprevisible del ciclo vital, Unos encuentran su camino desde su temprana juventud… otros tratan de seguir ese mismo camino y se extravían. El éxito nunca ha sido ni será para mí una ciencia exacta, en un mundo en el que todo lo que nos compete, incluso nuestra máxima, la felicidad; además, viene sellado con fecha de caducidad. Pero la fortuna, el azar, siempre tiene tiempo suficiente para ajustarse a las necesidades de uno a lo largo de toda una vida y, por ello, he que seguir deshaciendo y reinventando el mundo y sus leyes para seguir a su alcance.

De la tierra perdida en la infancia
al mundo perecedero,
bendecida sea la causa
de mi fortuna.